Como ya dije en la entrada anterior del blog, tenía pendientes contarles alguna de las salidas que había hecho antes de la carrera, y como soy una persona de palabra, allá vamos con nuestro Camino de Santiago en MTB.

2021, año de pandemia, pero también año jacobeo. Allá por noviembre-diciembre, entre algunos compañeros surgió la idea de hacer el Camino de Santiago en MTB (el de Gran Canaria, evidentemente). Aunque entiendo que haya quienes lo critiquen y quienes consideren que en las Islas Canarias no exista tal tradición, desde mi punto de vista, es una excusa perfecta para que la gente se tire al monte y descubra la isla con mas profundidad. En el plano personal, resultó ser la semilla de la que germinó un reto que se quedará conmigo durante toda mi vida.

Itinerario de la ruta

Después de mucho tiempo pendientes de establecer la fecha, decidí tomar el mando de la situación y ser yo quien fijase la fecha, pues dejarlo llegar a verano puede endurecer (aún mas) el recorrido. Por tanto, y sin saber que caía en sábado, allá por finales de marzo, decidí fijar el día 1 de mayo como «Día D», pues es festivo, y a los compañeros que están trabajando, seguramente les facilitase las cosas para unirse (añadan ahora una risa irónica).

Por tanto, a medida que se iba a acercando el día, rodajes, mas rodajes y los nervios cada día mas disparados. Tras planificar la ruta y alterar ligeramente el camino original, para adaptarlo a la bici y evitar, en la medida de lo posible, tener que caminar algún tramo, nos salían 90.3km y 3.040m de desnivel positivo (etapa casi llana…) y muuuchas horas de bicicleta. Pero al final, los datos del Garmin nos dieron 111.5km y 2.696m de desnivel positivo, tampoco fue para tanto…

Perfil de la ruta

La semana previa

A medida que avanzaba la semana, crecían también los nervios, anteriormente, si que había roto la barrera de los 100km varias veces, pero nunca había superado los 1500m de desnivel positivo. Mirando la ruta en el planificador (Komoot) estaba claro todo el trayecto salvo la parte final del mismo. La zona sur si la tengo controlada, la cara norte de la isla es territorio (casi) inexplorado, por lo que trataba, sin mucho éxito de obtener algo de información sobre la parte final del camino.

Paralelamente, la ruta crecía, en una charla con amigos surgió una idea, «ya que van a llegar hasta Gáldar, ¿Por qué no siguen hasta Sardina y unen los dos faros?» Esa idea me voló la cabeza. Con toda la razón del mundo, cruzar la isla de costa a costa, era un proyecto AÚN MEJOR que hacer el camino en un solo día, y el esfuerzo iba a ser casi el mismo, pero la sensación parecía muchísimo mejor, así que se lo planteé a los compañeros (aún éramos mas de dos).

Lo que inicialmente iba a ser una ruta multitudinaria en grupo, a medida que se acercaba el día D, íbamos quedando menos (en algún momento, asumí que la iba a hacer solo) pero finalmente, mi compañero Christian me acompañó en esta aventura. Así las cosas, el viernes subimos a Sardina para dejar un coche allí para la vuelta y, aprovechando que estábamos allí, decidimos subir hasta la Cruz de Tejeda para reconocer un poco el terreno cara al día siguiente. Pero no elegimos el mejor día para ello…

La niebla nos impidió ver bien el recorrido

De vuelta en la zona sur, paramos en una tienda de deportes para ultimar preparativos y cada uno a su casa, para descansar, o intentarlo. Por la tarde, una vez cumplidas las obligaciones, a preparar las cosas y repasar una y otra vez el material para evitar problemas y sorpresas en el medio de la ruta, y descansar, ¡Ir bien de fuerzas, iba a ser necesario!.

«El Día D» de nuestro CAmino de SAntiago en MTB

La idea era empezar a las 7.00AM, por lo que el coche me recogía a las 6.30, lo que implicaba que había que levantarse a las 5.30 para desayunar, vestirme, repasar (una vez mas) el material a llevar, y estar preparado para cuando pasase el coche. Sinceramente, a la que hubo que levantarse, la intriga de no saber como íbamos a responder frente a lo que se nos venía encima no daba mucho pie al optimismo, el primer pensamiento del día fue «te das este madrugón y vamos a ver si acabas, hay que ser…», pero a medida que avanzaban los preparativos, el optimismo se iba imponiendo.

Así las cosas, a las 7.10 ya estábamos en el Faro de Maspalomas, donde nos esperaban mis padres (¡Muchísimas gracias por la asistencia!) que se habían ofrecido para hacernos la asistencia durante la ruta. Así las cosas, tocaba montar las bicis, fotitos para dar fe y ponerse en marcha. a eso de las 7.30

TRAMO 1. Faro-Ayagaures

El primer sello en la compostelana, tocaba en Ayagaures, así que tocaba empezar a rodar por un tramo de asfalto mas que conocido tratando de controlar el ritmo, pues la cosa iba para largo. Afortunadamente, la temperatura y el clima, a esa hora de la mañana, ayudaban a rodar cómodos. La primera parte, hasta el cruce de Ayagaures, tramo bastante monótono, casi plano, de asfalto y coches, la segunda parte, la subida hasta la presa, ya tiene un poquito mas de salsa, pero sin duda, el tramo con mas sabor de Ayagaures, es la subida hasta la plaza, lugar donde sellar la compostelana.

TRAMO 2. Ayagaures-Fataga

Nada mas salir de la plaza de Ayagaures y cruzar la presa por encima del dique, nos encontramos con el primer muro de verdad, el inicio de la pista que une Ayagaures con Arteara, en el sentido inverso a la Trail&Bike, mas terreno conocido en el que tenía que tirar de autocontrol para no quemar balas tan pronto y sin necesidad, pues seguramente fuesen a hacer falta en lo que se nos venía encima, que era bastante y ya estábamos a media mañana y el calor estaba empezando a hacer acto de presencia, brindándonos su compañía durante una parte del camino. En Arteara, se acababa la tierra y volvíamos al asfalto hasta llegar al bar de la gasolinera, lugar donde nos pusieron el segundo sello.

TRAMO 3. Fataga-Tunte

Como dije anteriormente, volvemos al asfalto. Tocaba afrontar la subida a Tunte desde Fataga. A pesar de que desde que cogimos asfalto en Arteara, la carretera viene picando hacia arriba, no tiene nada que ver con la parte final del barranco, en el tramo que va desde el Molino de Agua hasta que coronas el barranco, en las inmediaciones del restaurante «El Mirador de Fataga», con una media de 6.7% de pendiente que, después de la subida de Ayagaures después de la presa, nos supuso la segunda prueba de fuego, de la que salimos airosos. Así que ya nos quedaba llanear y bajar hasta Tunte para estampar el tercer sello en la iglesia de Santiago de Tunte antes de desayunar.

La Plaza de Tunte

TRAMO 4. Tunte-Cruz Grande

Después del desayuno, venía el tramo que, a priori, iba a ser el mas bonito de la ruta. Desde la primera vez que tuve la oportunidad de pasar por ahí, en una TransGranCanaria Bike, Cruz Grande siempre ha sido una pista especial, con muy buen suelo, enmarcada en un entorno incomparable.

Pero para llegar a ese paraíso, primero había que pasar por la Manzanilla, así que patitas al suelo y «Stairway to Heaven» para llegar a la pista forestal de Cruz Grande. Donde, una vez mas, y como ya hemos dicho, disfrutamos como enanos del tramo que nos llevaba a la Degollada de Cruz Grande, donde volvía a esperarnos el asfalto, mas protagonista de lo que nos hubiese gustado en la ruta.

TRAMO 5. Cruz Grande-Tejeda

Inicialmente, el planificador nos sugería subir por Ayacata, pero viendo la subida que suponía, preferimos seguir hasta Tejeda buscando una subida mas suave (…) hasta la Cruz de Tejeda. Tramo sencillo, con algún que otro repecho y bastante bajada sin mucha complicación, que nos sirvió de enlace hasta el que fue, el tramo que realmente nos puso a prueba, la subida a la Cruz de Tejeda.

TRAMO 6. Tejeda-Cruz de Tejeda

Como dije antes, llegamos a este punto huyendo de la subida de Ayacata al Roque Nublo, y con la convicción de que esta iba a ser mas llevadera. Seguramente mas de uno se esté riendo de nosotros ahora mismo, pero bueno, lo tenemos merecido. Llegados a Tejeda, ya no había marcha atrás, teníamos que enfrentarnos a carretera que une el pueblo de Tejeda con la Cruz de Tejeda y, a pesar que seguíamos rodando en asfalto y que aunque había sol, el aire estaba fresco, el viento que soplaba, según el camino, de frente o lateral, unido al 13% de pendiente media de la subida, nos complicaron muchísimo la ascensión hasta el parador de la Cruz de Tejeda, donde conseguimos nuestro cuarto sello del camino.

TRAMO 7. Cruz de Tejeda-Pinos de Gáldar

Ya después del reventón que supuso llegar a la Cruz de Tejeda, avituallamiento y seguimos nuestro camino, ya bien abrigados, pues empezaba a hacer frío y el sol empezaba a despedirse de nosotros para dar paso a las nubes, «Gran Canaria, un continente en miniatura», rezaba un viejo slogan de promoción turística. Después de algún que otro repecho con el que podíamos dar por cerrado el apartado subidas, comenzamos el descenso hasta el mirador de los Pinos de Gáldar, donde la suerte, nos tenía preparado un giro maravilloso en el camino.

Llegábamos ya un poco al límite al mirador de los picos de Gáldar, y si recuerdan el inicio del post, la niebla nos impidió ver «in situ» las opciones que nos ofrecía el camino para la bajada, así que llegábamos a Los Pinos de Gáldar convencidos de bajar hasta Guía por asfalto.

TRAMO 8. Pinos de Gáldar-Gáldar

A esas alturas, iba unos minutos por delante de mi compañero Christian, así que el plan era reunirnos en el mirador para seguir con el Camino. Pero, como les dije ahora mismo, tuvimos un golpe de suerte al encontré en el mirador a un rider local, que justo estaba bajando del coche su bicicleta de descenso y me sugirió que bajásemos «La Piconera» (si estas leyendo esto, muchas gracias), una pista que comenzaba a apenas 50m del mirador, y que si bien, en su inicio, parecía una broma del rider (era una pista de picón con muchísima inclinación, bastante peligrosa) pero de apenas 150 o 200m a partir de los cuales se abría un camino con unos senderos ESPECTACULARES y con unas vistas INSUPERABLES que, curiosamente, y por casualidad, nos devolvían al Camino de Santiago. A priori, el tramo mas bonito iba a ser Cruz Grande, pero claramente, no contaba con que el destino nos tenía una muy grata sorpresa preparada.

Una vez fuera del pinar, continuamos rodando por senderos que nos llevaban por unos prados espectaculares, algunos tramos permitían que la bici corriese sola, otros había que pedalear y en otros había que extremar las precauciones, pues se escondían tramos bastante técnicos que nos exigían clavar frenos y controlar muy mucho la trazada hasta llegar a Lomo del Palo, un pueblecito donde, recibimos el quinto sello en nuestras compostelanas.

Una vez llegados a Lomo del Palo, continuamos bajando por pequeños pueblos que nos condujeron a la parte alta de Guía (Saucillo, Tegueste, Hoya Pineda…) que nos llevaron directamente al Barranco de Anzofe, entrando a Guía por el pueblo de Anzo y acabando por la parte superior de la Ciudad Deportiva de Guía, justo en la entrada de la Universidad Fernando Pessoa, desde donde bajamos a Gáldar, en cuya iglesia de Santiago de Gáldar nos pusieron el sexto y definitivo sello, firmándonos la compostelana y dando por finalizado nuestro Camino de Santiago en MTB.

TRAMO 9. Gáldar-Faro de Sardina

Concluido ya el Camino, nos dispusimos a cumplir con el segundo objetivo, unir el Faro de Maspalomas con el Faro de Sardina, así que antes de que nos terminásemos de enfriar, nos subimos a las bicis y seguimos dirección Sardina de Gáldar, a donde no tardamos en llegar dando por finalizada esta ruta inolvidable.

Faro de Sardina, el final de la ruta.

En conclusión, de ese día no solo he sacado un recuerdo imborrable, sino que además de para demostrarme que soy capaz de afrontar con suficiencia (pero no sin sufrimiento) este tipo de retos, me sirvió para conocer algunos rincones impresionantes de nuestra isla por los que, sin duda, volveré a pasar. Además, tengo la impresión de que ha sido la chispa que prendió la mecha para algún que otro proyecto similar del que, naturalmente, les mantendré informados.

¡¡Saludos desde la «suave» subida a la Cruz de Tejeda!!

Ruyman.as

Aficionado al deporte y la montaña.

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